Reputación digital. Articulo de Laura Ortega Williams

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Laura Ortega Williams

Existe una línea delgada que divide lo privado y lo profesional y en las redes sociales no es la excepción. Cada comentario, meme, video, noticia e imagen cuenta al momento de generar una marca personal, una reputación digital y mantener o conseguir un trabajo u oportunidad profesional.

Un error común es pensar que las redes sociales al ser nuestras están exentas del escrutinio, aún sí creemos que controlamos nuestra privacidad y que nadie ajeno a nuestro entorno podrá ver el contenido que subimos a la red.

La realidad es que son cada vez más las empresas que usan las redes sociales para conocer a un candidato a algún puesto laboral o bien para saber si un trabajador puede ser promovido.

¿Cuántos de nosotros no tenemos en nuestras redes sociales a antiguos compañeros, profesores de universidad, funcionarios, compañeros de trabajo e incluso jefes que en algún momento pueden ser pieza clave para una mejora laboral?

El subir fotos de la fiesta anterior con una botella en mano no es tan buena idea y menos si esas fotos se repiten cada fin de semana y aquí es cuando el viejo dicho de “una imagen vale que mil palabras” cobra un nuevo significado.

Con esto no quiere decir que sea un error subir al timeline fotografías en reuniones sociales, sino el exceso con el que se hace o bien la connotación que la imagen puede tener.

Otro error común que también tiene que ver con las fotografías es subir sin una pizca de recato imágenes de lo que estamos comiendo, del lugar en donde estamos o una interminable galería de selfies, una oda al egocentrismo y la presunción.

Lo peor de las fotografías es cuando en estas se pretende ser sensual o tiene connotaciones sexuales. ¿Qué pensarían de una chica o chico que sube una foto en ropa interior o semidesnudo? Eso mismo es lo que pensaría un reclutador o alguien que piensa en recomendarlos para un puesto de trabajo.

A todos nos gusta reírnos y los memes se han vuelto sumamente populares por ser superfluos, pero también el exceso de ellos puede denotar una total falta de seriedad, caer en la banalidad y no ser tomados en serio.

Las actualizaciones de estado cada 10 minutos, el hacer insinuaciones o lanzar indirectas tampoco abona a una reputación digital saludable, porque se puede dar entender que la persona no hace otra cosa más que estar en la Social Media, además de ser una persona poco confiable al usar este canal como medio de ataque velado.

El ser congruente es una de las claves para la construcción de una reputación digital. Se debe mostrar una identidad real dentro de la red social como afuera, porque la percepción no sólo se basa en lo que se sino la conjunción de ambas sentará la base de la imagen que queremos dar.

Es válido usar dos cuentas de redes sociales para delimitar lo público de lo privado, sin embargo estas no pueden ser contrarias. En una no puedo mostrar un perfil profesional respetuoso y en otra, hacer comentarios racistas o agresivos, pues entonces no hay coherencia y recordemos que en internet todo puede ser filtrado y usado en nuestra contra.

Hay que recordar que las redes sociales son también una rica fuente de información y lo que sube a internet permanece y con lo que publicamos vamos creando un archivo digital que puede ser consultado en cualquier momento para ser usado en nuestro beneficio o en nuestra contra.

 

 

 

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