Solos pero conectados. Artículo Laura Ortega Williams

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Opinión Redes

Laura Ortega Williams

Con los nuevos medios digitales, los dispositivos móviles y el acceso más fácil y económico a internet nos hemos situado en una paradoja social en la que queremos estar juntos pero a la vez solos, queremos estar conectados sin hablar con nuestros pares.

Sin embargo, cuando estamos solos nos sentimos aislados y buscamos una forma de estar en contacto con alguien más a través de un dispositivo, lo que nos llevó desde hace mucho a reducir nuestras conversaciones con las demás personas para sólo enviar mails o textos.

Crecí en una generación que vivió la entrada de la tecnología con internet, celulares y computadoras. Se nos consideraba muy pequeños para tener un correo electrónico, no había redes sociales y muchos menos Smartphone, pero no lo necesitábamos porque pasábamos nuestro tiempo jugando, viendo la televisión o hablando por teléfono.

Ahora nos hemos vuelto esclavos de la tecnología. Poco a poco dejamos de hablar entre nosotros, aún en los cafés con los amigos no podemos dejar de lado el celular y cuando nos sentimos aburridos de la conversión, lo tomamos y vamos a un mundo virtual que nos llena de cosas más atractivas.

Quizá por eso, muchas cafeterías locales y restaurantes han puesto en marcha campañas para que los usuarios dejen su celular y hablen entre ellos a fin de retomar la socialización que se está perdiendo entre nosotros mismos.

A su vez el uso que le damos a la tecnología es contradictorio. La usamos en una extraña dualidad para estar solos pero también para no estarlo. Al respecto, Sherry Turkle en una plática que ofreció para TED Ideas Worth Spreanding, detalla que la tecnología llega a donde somos más vulnerables.

Ella afirma que estar solo es como un problema que hay que resolver y la gente lo soluciona conectándose. Esta situación tal parece que así es porque cuando nos sentimos solos o aburridos, aún si estamos acompañados, tomamos nuestro teléfono celular y nos perdemos: empezamos a platicar por whatsapp, ver el timeline en Facebook o en Twitter, ver videos en YouTube o jugar.

Dice Turkle que la tecnología nos da la ilusión de la compañía sin las demandas de la amistad. De esta forma podemos estar en contacto pero sin tener que desplazarnos, sin vernos a la cara, a miles de kilómetros; podemos entablar amistades, noviazgos y conocer familiares sin tener que verlos directamente. Sin embargo nos vamos alejando de los que tenemos cerca y de nosotros mismos.

La tecnología sí te aísla, te lleva a un mundo virtual a través de una pantalla, te abstrae, reduce las posibilidades de conectarte con otras personas en otros niveles que sólo la convivencia cara a cara te da y la cual no se obtiene ni con internet, con dispositivos y menos con las redes sociales.

“Cada vez esperamos más de la tecnología y menos de los demás”

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