El principio de Incertidumbre entre las redes sociales y la prensa

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Opinión Redes Sociales

Por Luis Alberto Martínez Álvarez

Del Blog Eureka,  e-consiulta

El Físico W. Heisenberg anunció hace varias décadas el llamado principio de incertidumbre, según el cual resultaba imposible medir con precisión absoluta, la posición y el movimiento de una partícula sin que la sola observación y medición interfiriera los resultados. Así, en las ciencias sociales el mismo principio se utiliza cuando un fenómeno social se busca analizar o medir y la sola observación modifica los resultados.

En las últimas semanas se ha profundizado más la preocupación sobre el uso, consecuencias y validez de la información que se genera en redes socio-digitales y la sobre valoración de los llamados temas virales por parte de la sociedad y la prensa.

La prensa digital (Internet, radio y televisión) y la prensa tradicional (periódicos y revistas) se han visto desplazados por los videos en vivo, los tuits oficiales, los “memes” y los “trendtopics”  que desde hace un par de años han desplazado a los primeros como la principal fuente de noticias

La misma prensa ante la reducción de su impacto frente a las redes sociales se ha asimilado dentro de ellas y ha debido cambiar su propia agenda para satisfacer la marcada por sus audiencias activas; como lo señala Antón Crespo: se pasó de la Agenda Setting al Trend Topic.

Los breves mensajes en Twitter con 140 caracteres de Donald Trump, Enrique Peña Nieto o Benjamín Netanyahu son capaces de transformar agendas de medios, interrumpir programaciones y dedicar programas de análisis y coberturas especiales en minutos.

El tuit desplazó a la conferencia de prensa, al comunicado oficial, al boletín, a la cadena nacional; ahora una llamada ‘tendencia´ de redes sociales se vuelve casi de forma obligada un hito a ser comunicado, un hecho trascendente que al menos debe tener una nota, una mención aunque sea en algún recoveco de la prensa; no importa el corte editorial de estos, ni su perfil ni compromiso con las audiencias, en su mayoría se hablará del tema en cuestión.

Se ha comentado mucho entorno a la transformación que ha sufrido la forma de comunicar y entender las noticias en el contexto de la llamada sociedad de la información, también se ha destacado la importancia de las audiencias como generadoras y promotoras de nuevos espacios de información alternativos a los tradicionales, sin embargo algo que se mantiene constante es el carácter de formador de opinión pública y de legitimador de información que siguen teniendo tanto la prensa digital como la impresa.

Ante la sociedad en general, los periódicos, los noticieros de radio, los informativos de televisión, los portales de noticias en internet, todos aquellos que tienen una trayectoria, un establecimiento formal se convierten en una especie de legitimadores de la información.

Una noticia que trasciende en redes sociales cobra importancia cuando esta es retomada y a su vez legitimada por la misma prensa que con la obligada reacción de informar casi “en tiempo real” se ha adaptado a los hábitos y patrones de comportamiento de las audiencias contemporáneas quienes a partir del uso de dispositivos electrónicos conectados permanentemente a internet, contribuyen a una avalancha de continua información en la que resulta imperdonable no escribir de algo de lo que “todos están hablando”; es cuando surge la duda:

¿Una noticia que destaca en las redes sociales por su volumen de impacto, cobraría la misma importancia para la sociedad si la prensa no la cubriera?

Si finalmente la responsabilidad pública de la prensa es informar sobre acontecimientos que resultan de interés general para la sociedad y es ella quien mediante las redes sociales construye este interés general entonces ¿la prensa tiene opción para ignorar tal acontecimiento?

Un ejemplo ¿Qué hubiera pasado si aquel video de la invitación a los XV años de Rubí no hubiera sido retomado por la prensa mexicana y sólo se hubiera quedado en un divertimento de los usuarios de las redes sociales? ¿La noticia también hubiera cruzado las fronteras y se habría hablado de ella en Le Monde, El País, o el Hufffington Post? ¿La propia prensa tenía la opción de no incluir ese tema en sus agendas?

¿Y qué decir de los acontecimientos de principio de año? ¿La confusión por los conatos de violencia, los saqueos a tiendas, los disturbios y los negocios cerrados fue responsabilidad de las redes sociales, de la prensa, de ambos?

Nos encontramos entonces ante un principio de incertidumbre en el contexto de la prensa y las redes sociales, ya que por un lado la prensa busca comunicar lo que resulta trascendente a partir de su sobre-exposición en las redes sociales, pero esta misma trascendencia es afectada y potencializada desde que la prensa misma la comunica en sus mismas redes sociales.

Si bien es cierto, la credibilidad de los medios parece ahora definirse por la importancia y cobertura que dan a los llamados temas virales y sobre todo a partir del rigor y responsabilidad con la que esta información es tratada por la prensa misma; el impacto, la inmediatez y la seductora necesidad de no quedarse “fuera de la ola” obliga a la mayoría a por lo menos compartir en forma de trascendido dicha información.

Vivimos actualmente una peligrosa dualidad: por un lado, mucha información es enriquecida y validada en las redes sociales que funcionan como un mecanismo en el que la sociedad misma puede contribuir y enriquecer un hecho importante, realizar una denuncia o abrir un espacio alterno ajeno a intereses y negocios, y por otro lado la prensa misma valida y enriquece la información que se encuentra y origina en las redes sociales; así, la prensa y las redes sociales viven en una codependencia de legitimación y rechazo continuos.

¿Se informa con las redes sociales o a pesar de las redes sociales?

¿Quién marca la agenda periodística actual? 

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