Coworking, un nuevo concepto que ya llegó a Puebla

Comentarios Martha Reyes Rojas

Opinión

En este milenio de cambio en la forma de comunicarnos, de ver películas, de aprender, de redes sociales, de viajar o de hospedarse usando apps, etc. encontramos también el surgimiento de nuevas formas de organización entre profesionistas para concretar objetivos.

Por muchos años las cámaras empresariales lograron tener una importante presencia social, empresarios de diversos sectores se aglutinaron para obtener beneficios de relación, capacitación, actualización, representatividad, mediante estos organismos empresariales e incluso ganaron una importante presencia social y aunque lo siguen haciendo, creo que su fuerza de captación de nuevos cuadros disminuye ante las nuevas formas de integración de los millenials, el coworking. 

Desde mediados de la década de los 90s comenzó esta tendencia de integrar comunidades que se unieran en un  espacio físico, fue C-base, en Berlín el primer coworking en su tipo que logró unir a personas con los mismos gustos y aficiones, la tecnología, más tarde surgió Metalab en Venecia y otros más en Estados Unidos, según el artículo titulado “Breve Historia de los coworkings y sus orígenes”,  de la revista digital CoworkIdea, el término “coworking” se comenzó a utilizar formalmente en 1999 y su significado era working together as equals (trabajar juntos como iguales). 

Coworking Neuehous en Nueva York

 

El concepto comenzó a extenderse por diferentes países del mundo y ahora, 17 años después lo vemos floreciendo también en México, Puebla no es la excepción, hasta donde logro identificar por Google y por acercamientos con algunos Coworkings, existen varios espacios físicos con estas características, The Box en el sur de la ciudad, Workosfera en el Centro Histórico, la Madriguera en Cholula, CD Coworking en la Paz, Yo.Koworking en la zona de Plaza Dorada, Urban Space en la Estaban de Antuñano y iOS Offices City en la zona de Angelópolis. 

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El coworking se basa en integrar una comunidad con mismas afinidades y objetivos, algunos son especializados en ciertas áreas como  tecnología, diseño, negocios o emprendimiento, sus miembros trabajan en un mismo espacio físico, donde uno puede apoyarse en el otro para crecer sus proyectos o sus ideas, además en estos espacios se generan talleres, cursos de actualización de interés de la comunidad o de externos. 

Quienes forman parte de esta comunidad trabajan de la mano y en beneficio mutuo, “si tu ganas, yo gano, si puedo ayudarte, lo hago”, dicen entre sí.

El Coworking renta sus oficinas para trabajar de forma cómoda y acompañada, lo que implica tener a la mano el equipo físico necesario para hacerlo, computadora, teléfono, conexión a Internet, etc. junto a ti trabaja otro integrante del grupo que podría aportar información o recomendación al trabajo de un integrante de la comunidad, lo que convierte a los coworkings en espacios físicos donde se aglutinan grupos de profesionistas interdisciplinarios que buscan la capacitación, las relaciones y el impulso para su propio crecimiento. 

Este nuevo concepto que está floreciendo en Puebla y que tiene un promedio de un año de haber surgido, contiene ingredientes interesantes, es ligero y productivo, deja a un lado las rentas de oficinas, genera conocimientos necesarios y útiles en los cursos que ofrecen y tiene una esencia de ayuda y solidaridad, que se nos está olvidando a los adultos.

Los coworkings sin duda están orientados a profesionistas independientes a emprendedores que buscan acompañamiento para lograr sus objetivos.

En lo personal me siento gratamente sorprendida por estos nuevos esquemas millenials de reciente apertura en Puebla, marcan nuevas formas de trabajo que sin duda harán historia.

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