Ciencia y tecnología mexicana ¿sin esperanza?

Comentarios Martha Reyes Rojas

Opinión

El 2017 será un año de retos para la ciencia y la tecnología en el país, no será sencillo que  investigadores, académicos, becados, universitarios y creadores de tecnología, enfrenten una disminución de casi 27 mil millones de pesos, cerca del 10% del presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Será difícil evitar la fuga de cerebros, el freno de investigaciones tecnológicas y el desarrollo de tecnología propia que nos haga autosuficientes en el país. ¿Cómo retener a los jóvenes investigadores? ¿Cómo alentarlos a que desarrollen nuevas tecnologías? ¿Cómo lograr que la tecnología hecha en México nos transforme y nos impacte de forma positiva en nuestra economía?

Trato de buscar una fuente optimista, no la encuentro, trato de asimilar las respuestas de funcionarios que intentan ocultar la desgracia, pero no puedo, las palabras no endulzan fácilmente los oídos, sobre todo cuando había una esperanza de superar el .57 del PIB en el sector de Ciencia y Tecnología del país.

Los programas para el desarrollo científico a nivel regional tendrán una reducción de 40 por ciento y los estímulos a la innovación caerán 50 por ciento, anunció el director general del CONACyT. 

En Puebla por ejemplo,  el  Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, (INAOE)  uno de los Centros de Investigación más reconocidos del país y en el mundo, se verá afectado con una reducción de 50 millones de pesos de su presupuesto, que representa el  12.5% de sus ingresos.

Para enfrentar este ajuste, el INAOE reducirá gastos en divulgación científica,  apoyo a viajes para  investigadores, eventos en el estado y en el país, entre otro,  pero no tienen considerado disminuir gastos en investigaciones que siguen siendo prioridad.

El Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) , de CONACYT, es de los más afectados, mientras en 2015 contaba con un presupuesto público de 3 mil 545 millones de pesos y en 2016, de 4 mil 685, el estimado de  2017 será de 2 mil 200 millones de pesos, una reducción de cerca del 50% a la innovación.

La esperanza de este programa del CONACYT  está en el sector privado, que podría incrementar su aportación ante los estímulos fiscales por invertir en innovación, se espera que si antes la aportación pública y privada era de 50-50, ahora, gracias a los estímulos, sea del 60 ó 70% del financiamiento.

No sé cuál será la fórmula para reactivar la cada vez más dañada  Ciencia y Tecnología en nuestro país, no sé cuándo los gobiernos apostarán al talento de los científicos e innovadores mexicanos, a pesar de las crisis… Algún día, algún día.

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