Fronteras de la ciencia en la BUAP

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Innovacion

El Laboratorio de Ingeniería del Lenguaje y del Conocimiento (LKE, por sus siglas en inglés) es parte de las 19 áreas especializadas que conforman los Multilaboratorios de Ingenierías, Electrónica y Ciencias de la Computación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Inaugurados a finales de febrero de este año, con una inversión de más de 80 millones de pesos, estos espacios multidisciplinarios, ubicados dentro de Ciudad Universitaria y a un lado de la Biblioteca Central, se distinguen por brindar a los estudiantes herramientas para realizar experimentos especializados.

En la primera planta del edificio se puede encontrar una zona de textiles, maquinado, xeolitas y automotriz. En el siguiente nivel se ubican los laboratorios de hidrología, ingenierías de ríos y de simulación.

La segunda sección alberga los laboratorios de física, termodinámica y de innovación y tecnología, de química y de combustibles. El último nivel está destinado para el área de electrónica, óptica y el laboratorio para el doctorado en ingeniería del lenguaje y del conocimiento.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor David Eduardo Pinto Avendaño, coordinador del doctorado en ingeniería del lenguaje y del conocimiento, perteneciente al Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), detalló que el Laboratorio en Ingeniería del Lenguaje cuenta con una cámara Gesell y un área de observación, además de diferentes dispositivos tecnológicos para desarrollar técnicas relacionadas con la inteligencia artificial.

“Contamos con sistemas de realidad virtual, de realidad aumentada, drones, cámaras de lectura infrarroja con las que hacemos experimentos como detección de incendios forestales, hasta detección de venas o de cáncer de mama. También tenemos diademas de lectura electroencefalográfica para medir las emociones en las personas y utilizarlas en mecanismos de interacción con otros dispositivos. Contamos con una silla de ruedas eléctrica que manipulamos con diferentes objetos; también un brazalete para medir los movimientos musculares y una bicicleta para realizar un tour virtual por Ciudad Universitaria, entre otros dispositivos. Todos estos sistemas están enfocados para desarrollar ciencia básica y aplicada y todo lo que tenga que ver con comunicación entre humanos con humanos, humanos con computadora y computadora con computadora”, detalló el doctor David Pinto, quien también dirige este laboratorio que ha obtenido financiamiento del Conacyt por parte de proyectos inmediatos, de ciencia básica, de infraestructura y sectoriales.

Arthur

Una de las herramientas que destaca en este laboratorio es Arthur, un robot humanoide con 23 servomotores distribuidos por debajo de su “piel” sintética que le permiten mostrar emociones faciales de forma gradual a través de gestos como movimiento de párpados, boca, ojos, mejillas, curvatura de cejas, contracción de labios, sonrisas, entre otras respuestas, que hacen a Arthur único en su tipo por su mecanismo de interacción humano-robot.

Para su funcionamiento, se maneja un avatar en 3D por computadora, los movimientos que se realizan sobre esta figura virtual se transfieren al robot. A través de cámaras, Arthur detecta rostros y los transforma en vectores en el espacio, en tiempo real, así es como identifica cuando hay una persona cerca.

“El objetivo es establecer un mecanismo de interacción idóneo con el ser humano, además de evaluar el comportamiento de las personas al interactuar con un robot que puede expresar emociones”.

El doctor David Pinto añadió que los esquemas de manipulación de los robots se diseñaron en este laboratorio y como parte de los proyectos que están vigentes está realizar una sintetización de la voz pero expresando de manera más real las emociones de Arthur, es decir, que sus locuciones verbales correspondan a sus gestos y denoten las emociones que expresa.

“Este es un proyecto que se pretende lograr a través de un apoyo por parte del Conacyt tras someterse al esquema de Fronteras de la Ciencia, y aunque Arthur ya es capaz de establecer diálogos con las personas a través de un sofisticado mecanismo de transcripción y síntesis de voz, se busca que la interacción sea más real”.

Colaboraciones y divulgación

El Laboratorio de Ingeniería del Lenguaje y del Conocimiento mantiene colaboraciones con la Policía Federal, a través de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) de la República Mexicana, con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), con universidades e instituciones de México, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), así como con instituciones de India, Irlanda, Grecia, Francia y España.

Entre los proyectos que desarrollan también hay cabida para la divulgación de la ciencia a través de un programa que impulsarán este año llamado “i-like”, y que consiste en un tour científico por algunas regiones del estado de Puebla.

“Es una iniciativa de la universidad en colaboración con el gobierno del estado de Puebla para llevar a todos las universidades e institutos tecnológicos de Puebla un despliegue de tecnología y, posteriormente, compartirlo en comunidades. Ya fuimos a dos comunidades, a Xochiapulco y a una escuela de Chiautla de Tapia con muy buena aceptación por parte de la población”.

 

Fuente: Conacyt

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