#TFOS2016: El valor de la revolución digital es el ser humano

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Geeks México Opinión

La reflexión en torno a que las transformaciones que vivimos por la tecnología, la inteligencia artificial y los datos no pueden concebirse sin los procesos sociales y el ser humano como tal, fue la esencia de “The Future of Science: Digital Revolution, What is Changing for the humankind?”, congreso con una larga tradición en el continente europeo respecto al análisis del destino de la ciencia y la sociedad, y cuyo hashtag es #TFOS2016.

A través de estas líneas comparto con ustedes la experiencia de ser parte de esta reunión de conocimiento, organizada por la Fondazione Umberto Veronesi y durante la cual 20 expertos en temas de ciencia, tecnología, sociedad, economía, medicina y ciencia política se reunieron en el maravilloso edificio que alberga la Fondazione Giorgio Cini en la isla de San Giorgio Maggiore en Venecia, Italia para exponer sus perspectivas frente a los cambios que derivan de la llamada revolución digital.

Así mismo, aprovecho este espacio para agradecer al Profesor Massimiano Bucchi, catedrático de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad de Trento la oportunidad de asistir a este congreso y sobre todo compartir lo aprendido con ustedes, nuestros lectores.

Así, entre los principales cuestionamientos abordados en #TFOS2016 destaca lo abordado por Sheila Jasanoff, directora del Programa en Ciencia, Tecnología en Sociedad de Harvard Kennedy School, quien especificó que si bien la ciencia y la tecnología nos transforman, es necesario identificar qué aspectos de la humanidad queremos transformar.

En su ponencia denominada “Cuerpos y mentes en la era de Osiris”, Jasanoff explicó que todo lo que realizamos como individuos y sociedad deja huellas, pero en el mundo digital estas huellas pueden guardarse, recombinarse, analizarse y actuar sobre distintas formas que nos recordarán aspectos desconocidos e irreconocibles de la mayorías de nosotros.

Por esta razón, la también fundadora del Departamento de Estudios de Ciencia y Tecnología en la Universidad de Cornell cuestionó “cómo debemos proteger la privacidad y el ser mismo que queremos alejar del “insaciable apetito de la era digital”. Destacando la importancia de definir límites a través de las leyes, los derechos y valores del ser humano.

En este mismo sentido, Massimiano Bucchi reflexionó sobre la necesidad de no dejar de lado la importancia de los procesos sociales como fuente de innovación, pues ésta no es un proceso lineal, sino la combinación de cambios sociales. Un ejemplo que explicó durante su ponencia “Por qué la tecnología no es suficiente: innovación, sociedad y cultura” fue el caso de Dick Fosbury, campeón en el salto dealtura de los juegos olímpicos de México en 1968, quien innovó al saltar de espaldas por encima del listón que marca la altura, instaurando una nueva técnica que rompió con lo establecido y que a la fecha es practicada en este deporte.

A partir de este ejemplo, el también autor del libro “La Ciencia en la Cocina” (Il Pollo de Newton en idioma italiano), demostró que la innovación no sólo es producto de la tecnología o la ciencia, pues también es el resultado de hacer algo diferente y por tanto ser motor de cambios culturales, situación que demuestra el riesgo de pensar que la innovación debe enfocarse sólo a la ciencia y la tecnología.

Otro tema, que también introduce a la ciencia y la tecnología como parte de los procesos sociales fue “Más allá del consumo colaborativo: Repensando la confianza, transparencia y transacciones” a cargo de April Rinne, consultora del concepto Sharing Economy y que abordó que el mundo de la tecnología debe funcionar para hacer que la confianza sea el motor de acceso a la propiedad; es decir, crear nuevos modelos de negocio basados en hacer más accesibles los productos sin necesidad de emplear los canales comunes de comercialización. Aspecto que en países como México está comenzando a surgir con los nuevos emprendedores, en especial por las aplicaciones móviles.

Por su parte, Gary King, profesor de la Universidad Albert J. Wealthheard III y director del Departamento de Gobierno y del Instituto para la Ciencia Social Cuantitativa en Harvard University, abordó una de las palabras claves de la era digital, el “big data”. Sin embargo, más allá de hablar de sus ventajas, enfatizó que “El Big Data no es acerca del Big Data”, título de su conferencia; puesto que su gran valor reside en el análisis en preguntarse “qué hacemos con los datos”.

Tesis que fue reafirmada por Carlo Ratti, director del Laboratorio de Ciudades Sensibles en el Massachussets Institute of Technology (MIT) al exponer que el análisis de los datos puede predecir hasta el estado de ánimo; por ejemplo en Twitter “mientras más excitados se encuentran los usuarios más cortos son sus tweets”.

Finalmente la combinación de ciencia, tecnología y biotecnología fue abordada por científicos como Matteo Losi de SAP Italia y Guiseppe Testa, profesor de Biología Molecular de la Unviersidad de Milán, quienes demostraron que el análisis de datos que antes funcionaba para aspectos contables, ahora es empleado para el tratamiento del cáncer al establecer la cantidad de veces que un paciente debe acudir a su consulta médica, lo cual surge por el análisis de datos de su avance médico, o bien conocer el genoma humano de la mujer a partir de un dispositivo que permite concentrar información durante la menstruación de la mujer.

Con estas reflexiones, #TFOS2016 puede resumirse con una cita de Marshal McLuhan que realizó Carlo Batini, profesor del Departamento de Ciencias Computacionales de la Universidad de Estudios de Milano- Bicocca “crecer en un ambiente electrónico y moderno es un trabajo fantástico y complejo. Una de las peculiaridades de un ambiente electrónico es que la gente llega a estar tan profundamente envuelta con el otro, que pierde el sentido de su identidad propia”.

colaboradores-lulu

 

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