Las redes sociales, armas de doble filo. Artículo Laura Ortega Williams

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Laura Ortega Williams.

 

Para cualquier persona, Internet puede ser un lugar peligroso sobre todo si no se saben establecer límites en lo público y en lo privado; entre el trabajo y el abuso de poder, pero una combinación que puede ser aún peor son las redes sociales con una imagen o un video.

Es aquí cuando la frase “una imagen vale más que mil palabras” cobra un nuevo significado, porque esta imagen o video en cuanto se propaga por la red y  después es compartida millones de veces, crea un efecto de bola de nieve que nada puede detener o tratar de ocultar, ni personas ni gobiernos.

Ejemplos hay muchos como los que protagonizan todos los #Lores y  #Ladies, y es que sólo basta un desliz para que un video esté en redes sociales y todos los internautas adopten un papel de jueces y verdugos, como si todos fueran perfectos.

También los personajes públicos son quienes están más expuestos. Recordemos las fotografías de Jennifer Lawrence, las fotografías explicitas de Miley Cyrus o los videos sexuales de muchos actores, actrices y cantantes o las capturas que se hacen de ellos en estado inconveniente o maltratando alguna otra persona.

En la política, el panorama no va mucho mejor. Sólo necesitamos ver las recopilaciones de los múltiples errores del presidente de México, Enrique Peña Nieto, las ligas de Bejarano y los reportajes de investigación de varios reporteros en los que evidencian la corrupción de los funcionarios mexicanos.

Habrá cosas que personajes públicos o políticos no querrán dar  a conocer, pero con las redes sociales y los dispositivos móviles todos estamos expuestos y cualquier error puede ser evidenciado.

Las redes sociales tienen ese factor potencializador que permite que una imagen o video se propague en plataformas digitales y llegue a millones de personas, no sólo en un área geográfica limitada sino que puede llegar a todos los rincones a donde la red alcance.

Con todos estos casos podemos ver como un video que despierta interés, morbo, o simplemente algún sentimiento puede también ser suficiente para extorsionar, divertir, asustar y doblegar a personajes públicos, pero también a cualquier ciudadano que en un momento dado sea captado en foto o video.

Para las fotografías que circulan en la red o los videos que se suben a YouTube, plataformas como Facebook o Twitter actúan como trampolín para la difusión del contenido por desagradable, indignante o perturbador que sea, se hará viral y los usuarios tomarán posturas y crearán juicios de valor; pero también el contenido estará en internet como archivo, presente, latente, para su consulta, lo que hará que más difícilmente se olvide.

 

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