La ética del piloto y los tres tabúes de los drones

Comentarios Por: Pineda Urakami Luis Angel

Drones Opinión

Todos amamos los drones y deseamos algún día poder ver al cielo y no observar uno en él. Sin embargo, comprendemos que el escenario legal actual se encuentra en movimiento para una futura reglamentación de esta tecnología en el país y ante ella se encuentra la amenaza de leyes demasiado prohibitivas para el crecimiento de esta industria. Todo es finalmente un ejercicio de acción y reacción, donde un acto por parte de un piloto puede desencadenar una reglamentación más fuerte, y por ello es necesario comprender un concepto que llamo La ética del piloto.

La ética del piloto se centra en un juicio personal del conductor de un drone previo a ejecutar un proyecto donde busque visualizar si sus acciones pueden desencadenar en un evento polémico que afecte al resto de los pilotos y hacer todo lo que se encuentre en su capacidad para evitar tal escenario (inclusive rechazar el proyecto).

Todos comprendemos que existe un riesgo latente en volar una aeronave y que es imposible desaparecer cualquier probabilidad que todo termine mal, pero se encuentra en nuestras manos las acciones para evitar ciertos eventos sin olvidar un comportamiento éticamente correcto con el cliente y la sociedad en general.

A pesar que en ocasiones podamos sentirnos en el amparo legal para ejecutar una toma, debemos comprender que en algunos casos podemos encontrarnos en escenarios donde perjudiquemos a personas o comunidades y que esto pude desencadenar eventos de rechazo hacia los drones. En general debemos trabajar todos juntos en que la sociedad observe a estos vehículos como herramientas capaces de ayudarles, divertirles e inclusive salvarles la vida llegado el momento, en lugar de verles como una molestia en el desarrollo de un proyecto o un momento de vuelo recreativo.

Todos nosotros alguna vez iniciamos sin saber nada del tema y debimos aprender ya sea por cuenta propia o preguntando a otra persona; por lo cual cuando un piloto que apenas se encuentra iniciando llega a hacer una pregunta que pareciera ridícula por su obviedad, debemos comprender que una respuesta en modo de insulto puede desencadenar en un ciclo sin fin cuando ese piloto aprenda por su cuenta y un nuevo piloto busque conocimiento. No debemos olvidar que siempre existirá la posibilidad que al no recibir una respuesta a su duda se atreviese a volar a pesar de saber que no se encontraba en condiciones para hacerlo terminando en un accidente que puede afectarnos a todos.

Un código de honor entre pilotos

Es cierto que el que uno lleve un código de ética intachable no evita que otra persona no lo tenga y que aquella persona ejecute un acto polémico, pero si es impregnado dentro de la estructura de convivencia con otros pilotos, un número mayor de personas se verán afectados por ella al verse en la disyuntiva de formar parte de un colectivo o valerse por sí mismo.

Y si llegaran a registrarse esos eventos polémicos, debemos aprender a sobrellevarlos y no simplemente negar su existencia, puesto que entre nosotros podemos negar un evento pero no controlar la opinión en general de la sociedad. Debemos aprender a amar a los drones con todos sus puntos favorables y desfavorables y tomar experiencias de nuestros errores en bien de todos nosotros. Así cuando alguna institución busque agredirnos podemos actuar como un grupo en bien de todos nosotros (no es un tema de solo una alianza entre algunas personas y empresas, es un tema de una alianza total entre todos los pilotos).

Esencialmente son tres los grandes tabúes que todos nosotros debemos evitar a toda costa:

· Persecuciones y espionaje. Podemos llegar a sentirnos amparados legalmente al ejecutar un vuelo que comprendemos que no cuenta con un objetivo muy ético pero al final toda acción lleva una reacción y ésta puede recaer en las manos de todos. Es solo cuestión que una molestia generalizada por parte de la sociedad para lo que parecía un negocio muy lucrativo, termine exponiendo a una persona o grupo por lo ocurrido. Debemos asegurarnos de no formar parte de este tipo de eventos y denunciar a aquellos pilotos que formen parte asegurando que el día de mañana la sociedad comprenda que fue acción de una sola persona en vez de un mal que afecta a todos los pilotos de drones.

· Narcotráfico. Una realidad difícil de aceptar y mucho más fácil de ignorar. Somos los mexicanos los expertos mundiales en paquetería con drones llevando materiales de gran valor con un índice de accidentes muy bajos. Comprendemos que al contar con el conocimiento para poder ejecutar un procedimiento de este tipo somos un blanco fácil para grupos delictivos y que en algunos casos pudiéramos ser hasta víctimas de amenazas en caso de negarnos. Por ello debemos como pilotos contar con un repudio generalizado hacia este acto y difundir o apoyar a grupos policíacos en la erradicación de este mal. Sólo de ese modo la autoridad dejará de ver al piloto de drones como una amenaza latente para empezar a vernos como un grupo bajo amenaza.

· Terrorismo. Sabíamos que era inminente y lamentablemente el momento llegó. Ahora debemos aprender a vivir con ello y no simplemente negar su existencia. Toda tecnología tiene un potencial de ser utilizada para el mal y no somos la excepción. A pesar de todo debemos trabajar en demostrar a la sociedad e instituciones que los beneficios de esta tecnología son mayores a sus posibles desventajas y eso debemos hacerlo, demostrando a la sociedad en general nuestras verdaderas intenciones ya sea de manera pública o en la ética de cada uno de nosotros.

Consideraciones

Esta nota está escrita especialmente para todos los pilotos de drones. Queda en decisión de cada uno el adoptar la Ética del Piloto o ignorarla. Solo que antes de tomar una decisión, se deberá considerar el escenario actual que nos envuelve y comprender que como unidad somos más difíciles de aplastar que en solitario o cada uno viendo por sí mismo.

Su intención es un ejercicio de concientización generalizada de un tema que todos podemos decir que es ridículo por su obviedad pero que si evocamos nuestra experiencia, podríamos llegar a identificar momentos en los cuales no tuvimos la mejor ética al desarrollar un vuelo (o dicho de otro modo, el que esté libre de todo pecado que lance la primera piedra).

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